El CJNG utiliza técnicas de manipulación psicológica documentadas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde se identifican tres fases: despersonalización, adoctrinamiento y lealtad forzada. Según reportes de la Fiscalía de Jalisco, el 70% de los reclutas tienen entre 14 y 21 años, procedentes de comunidades con índices de pobreza superiores al 60%.
Investigaciones del Wilson Center revelan que el cártel invierte $2.5 millones anuales en estos centros, incluyendo instructores exmilitares. En 2024, México desmanteló 3 estructuras similares en Michoacán y Guanajuato, pero persisten 12 zonas de riesgo identificadas por inteligencia militar.
La ONU destaca que el reclutamiento forzado viola 4 artículos de la Convención de Derechos del Niño. México ocupa el segundo lugar en América Latina en número de menores vinculados al crimen organizado, según UNICEF.