Las recientes lluvias torrenciales en España han llevado a los embalses de regiones como la Comunidad de Madrid a superar el 90% de su capacidad, activando protocolos de desembalse controlado. Esta práctica, cuestionada por algunos ciudadanos en un país con recurrentes sequías, es en realidad una estrategia técnica clave para:
- Prevenir inundaciones: Liberar agua de forma controlada evita desbordamientos ante nuevas lluvias o deshielos, como los que ya han elevado los caudales del Jarama, Tajo y Manzanares.
- Mantener la infraestructura: Los desembalses arrastran sedimentos y restos vegetales que, de acumularse, reducirían la capacidad de almacenamiento y calidad del agua.
- Reaprovechar el recurso: El agua liberada se redirige a otros embalses (como el trasvase de Navalmedio a Valmayor en Madrid) o alimenta ríos, beneficiando a ecosistemas fluviales y futuros usos humanos.